Probl lógica 1

¿Sabrías razonar las respuestas de los tres caballeros en cada caso?


PROBLEMA DE LOS GORROS

En la batalla de Sagrajas (proximidades de Badajoz, el 23 de octubre de 1086), en la que las tropas cristianas de Alfonso VI de León caen derrotadas por las fuerzas almorávides de Yusuf ibn Tasufin (Ben Tasulín para los cristianos) fueron apresados los caballeros cristianos : Álvar de Sahagún, Balderico de Torquemada y Cunegundo de Uclés.
El caudillo árabe, exultante por la victoria y habiendo contemplado cómo se batían los caballeros cristianos, pensó en liberar al menos a uno de ellos o a los tres, si el ingenio de estos o  el Todopoderoso Allah, así lo disponía.
Les propuso el siguiente problema:

Voy a ordenar que os encierren en una tienda completamente a oscuras. En ella se dispondrá de cinco gorros; dos negros y tres blancos. Cada uno  se pondrá un gorro en la cabeza y se os pondrá alineados uno tras otro con los ojos vendados.
Se abrirá la puerta de la tienda y se os quitará la venda de los ojos. En ese momento, el último de todos, viendo los gorros de los dos compañeros dirá si sabe de qué color es su propio gorro. Posteriormente, al segundo que solo ve el gorro del que tiene delante, se le hará la misma pregunta; si sabe de qué color es su gorro y, finalmente al último de todos, que no ha visto ningún gorro, se le hará la misma pregunta.

Aquel de vosotros que portare un gorro blanco, se salvará. Asimismo podrá salvarse aquel que adivine de qué color es el gorro que lleva puesto.

Aceptado el reto, pues no tenían otra opción para salvar la vida se procedió como se ha indicado y
Preguntado el que estaba detrás si sabía el color de su gorro, contestó: No, no se de qué color es mi gorro.  ¿Cómo diantres iba a saberlo...?

Preguntado el segundo, dijo lo mismo... -Que No...

Pero... !sorpresa! el que estaba al frente, de espalada a sus compañeros y por tanto,  sin haber visto ningún gorro contestó afirmativamente -¡Sí, sé de qué color es mi gorro!

¿Coómo...? -dijo el árabe ¡Has hecho trampa! Vamos a repetirlo y... juro por Allah que si osas engañarme de nuevo te mataré con mis propias manos miserable infiel.

Se repitió la prueba  bajo una estrecha vigilancia y de nuevo el que veía a los de delante de él dijo

- ¡No, no sé de qué color es mis gorro y ya me estoy hartando de esta farsa!, terminemos de una vez. ¿Acaso crees que temo a la muerte? el compañero le instó a calmarse, lo que complació al musulmán, y en cuanto se le preguntó si sabía de qué color era su gorro, el segundo contestó afirmativamente... y el tercero, al igual que antes dijo que Sí.

Yusuf, indignado ordenó que les cortasen la cabeza allí mismo pero el jefe de su guardia intercedió diciendo: “Mi señor, yo mismo he colocado los gorros en las cabezas de los infieles y juro que no han podido ver absolutamente nada... -¿Estás seguro de lo que dices? -Le interpeló su jefe. -¡Sí mi señor, completamente!

-Uhmm... ¡Está bien! repetiremos la prueba una última vez y esta vez seré yo quien la ejecute.

Hecho lo cual y preguntados en el mismo orden, los tres caballeros contestaron afirmativamente; Sí, Sí y Sí.
Convencido el  victorioso del la veracidad y el ingenio de los reos, les puso en libertad.

¿Sabrías razonar cómo pensaron en cada ocasión los tres guerreros cristianos? 

Estas son todas las las posibilidades:





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